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Revista
Acta Académica


Universidad Autónoma de Centro América 

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Esbozo histórico de la exportación en Costa Rica 1821-1980

Dino Starcevic Rivera



INTRODUCCION [<>] [\/] [/\]

      La exportación, sus formas y consecuencias, es actualmente una de las piedras de toque de la vida institucional de Costa Rica, y la preocupación por el porvenir de la exportación como factor de superación económica atañe prácticamente a todo investigador social.

      Partiendo de la premisa de que no es posible comprender un fenómeno social sin estudiar sus fuentes históricas, creemos que la comprensión adecuada de las características de la exportación en nuestros días requiere un análisis de las razones que motivan su forma actual; sólo comprendiendo el pasado podremos encaminarnos al futuro.

      No pretendemos un análisis profundo del problema histórico de la economía costarricense, el cual forma una intrincada red de relaciones que desborda el límite de nuestro trabajo; intentamos, eso sí, plantear un esbozo del origen, desarrollo y consecuencias de las condiciones económicas de Costa Rica a partir del momento de su independencia política, sobre todo con miras a sentar bases para que el lector pueda elaborar conclusiones sobre el futuro del panorama económico del país.

      Dos partes forman el presente análisis: la primera, expone las formas generales históricas que marcan la vida económica de Costa Rica; la segunda se centra en los patrones de exportación. Centramos nuestro trabajo en la exportación debido al carácter dependiente de la economía costarricense, vinculada indisolublemente al mercado internacional, partiendo de la idea de que la forma y aplicación de la exportación en Costa Rica es resultado de su sujeción a dicho mercado; dicho de otra forma, las condiciones del mercado internacional organizan el desarrollo económico de Costa Rica, forzándolo a amoldarse a los lineamientos y necesidades de aquel, más que a una condición propia de desarrollo autosuficiente.

      Esperamos poder definir, en términos generales, los lineamientos de la economía costarricense y sus posibilidades de desarrollo exitoso en el futuro.

1) CONCEPTOS GENERALES DE LA ECONOMIA COSTARRICENSE [<>] [\/] [/\]

      El ano de 1821 marca el inicio de la vida política independiente de Costa Rica, cuya economía hereda los esquemas tradicionales de la Corona Española. Durante el período colonial, la economía costarricense, al igual que la del resto de Centroamérica, intentó infructuosamente el desarrollo interno; el cacao, la minería y el tabaco fracasaron sucesivamente para desarrollar adecuadamente el potencial nacional, asfixiado o reducido por el control estatal español.

      Para 1821 las autoridades procuran incentivar entre los habitantes de Costa Rica el cultivo del café, y en 1825 se aumenta el impulso al cultivo: condonación del diezmo, cesión y apropiación de tierras; sin embargo, el riesgo de la inversión inicial de capital redujo su expansión sólo entre grupos económicamente más aptos para mantener capitales improductivos durante los primeros años del cultivo. No es sino hasta 1832 cuando se da inicio a las primeras exportaciones hacia Inglaterra, a través de Chile; para entonces, la base del cultivo cafetalero estaba controlada por un grupo determinado, que aprovechará el auge venidero.

      Tras la Independencia en 1821, se intentó, sin éxito, la integración política de Centroamérica; el fracaso de la Federación debido a la incapacidad arrastrada de los años coloniales, produjo la aparición de una serie de repúblicas independientes en capacidad de vincularse por sí mismas al sistema productivo internacional.

      Con el ascenso de Carrillo (1838-42) el país queda dotado del estatuto jurídico y la base real para su comercio en el ámbito internacional. Carrillo dota al país de infraestructura de puertos y vías internas, libera impuestos a exportación e importación, fomenta la privatización de propiedad y su distribución entre pequeños productores, al igual que crea impuestos para fomentar la organización de la administración pública. Ya en 1840, tras la cancelación de la deuda federal heredada, el país está preparado para la llegada del capital extranjero, impulso necesario para la producción a nivel interno.

      Sobre las bases del gobierno de Carrillo, Costa Rica queda incluida en el mercado según los patrones del modelo agroexportador, lo que significa para el país dedicarse a la producción de materia prima y convertirse en mercado de productos manufacturados provenientes de las metrópolis industriales.

      Los años de 1850 y 1860 marcan la consolidación de la burguesía cafetalera que controla el mercado interno y se conecta con el capital internacional, que distribuye internamente. Son años de un alto nivel de vinculación con Europa.

      La década de 1870 y el gobierno de Tomás Guardia inician un nuevo período: el ingreso del capital norteamericano a través del sistema de enclave bananero. Desde entonces, se comienza la construcción de la infraestructura necesaria y el ingreso de crédito que la acompaña; el enclave se establece en el Atlántico (Tratado Soto-Keith de 1884) y posteriormente en el Pacífico húmedo (Tratado Cortés-Chittenden de 1936). Implica la llegada de capital extranjero controlado fuertemente desde el exterior; esto es, las decisiones económicas son dirigidas desde los Estados Unidos, dejando al Estado el exiguo beneficio de pocos impuestos.

      Este período, iniciado desde el gobierno de Guardia, sienta las bases y desarrolla el Estado Liberal, encabezado por una élite civil propiciada por las reformas antimilitares de Guardia y el surgimiento de un grupo social liberal, fortalecido por la tendencia a favorecer el incremento del poder del Estado. Este grupo social, perteneciente a la oligarquía cafetalera, se fortalece en sus intereses al concentrarse las tierras alrededor de la industria cafetalera y por la tendencia a vincularse al capital foráneo, tanto norteamericano como europeo, aunque este último sienta ya las presiones de los Estados Unidos en materia económica y política.

      La República liberal deberá ceder pronto a factores de presión ajenos a la situación nacional, demostrando su estrecha y perjudicial vinculación al mercado internacional y sus crisis. La primera mitad del siglo XX marca el fin del esquema político liberal, al menos en lo referente a control político directo. La razón fundamental del agotamiento del esquema del modelo se halla en las repercusiones sobre la economía costarricense de las sucesivas crisis mundiales.

      La I Guerra Mundial obliga a la reducción de los ingresos estatales en materia agrícola (el mercado internacional dedica su capital al esfuerzo de guerra); rápidamente, el problema fiscal se traduce en agudización interna de clases al contraerse la economía nacional.

      El Estado requiere una nueva orientación, intentada durante el gobierno de González Flores, cuyas reformas fiscales chocan con los intereses de la oligarquía nacional y el capital de enclave; el resultado es el golpe de Estado de 1917 que depone a González Flores, cuyas ideas tendían a la reorganización bancaria y fiscal para dotar de crédito y fondos al Estado, mas él no tenía respaldo político.

      Tras una breve recuperación, la economía sufre el impacto de la crisis de 1930. Los problemas del mercado internacional llevan a una contracción interna, que desemboca en crisis política y social. En 1933 el malestar nacional se suma a la reducción de la producción agrícola y la declaratoria de mora centroamericana.

      El estallido de la II Guerra permite una recuperación parcial, lograda gracias a la necesidad de materia prima por parte de los países en guerra; internamente se tiende al proteccionismo agrícola y artesanal, desestimulando el intento de industrializar al país. El gasto público, la inversión y los salarios se reducen como medida para evitar otra crisis fiscal.

      La necesidad cada vez mayor de encontrar el equilibrio de la economía hace oportuno el reformismo social cristiano, tanto en materia económica como social, en Costa Rica, a partir de 1940, Calderón Guardia propone las bases de la legislación laboral: garantías sociales, código de trabajo, leyes de protección social, tribunales y ordenamiento jurídico en materia laboral, creación de instituciones de educación superior, son medidas que sientan las bases para un nuevo orden en la estructura social.

      Políticamente, la base del nuevo sistema la coloca la Guerra Civil de 1948, que lejos de ser una revolución, representa la reorganización del Estado alrededor de las nuevas necesidades económicas y sociales.

      La base capitalista agrícola de la República Liberal permanece inalterada aunque la reorganización del Estado tienda a la reorientación social; el surgimiento de nuevos grupos de interés dentro de la naciente burguesía gerencial y la clase media, imponen al Estado la transformación.

      Por una parte, está preparado el camino para la diversificación de la estructura económica, incluyendo en ello el impulso a la industria y el incremento en áreas agrícolas no explotadas hasta el momento. Por otra parte, el Estado se compromete a absorber la masa social que sirvió de respaldo a la implantación del nuevo orden político; el Estado se convierte en un medio para el ascenso de esos nuevos grupos de poder, surgiendo la burocracia de Estado canalizada hacia la nueva industria.

      La diversificación del agro y la implantación de la industria exigen nuevas áreas de infraestructura que el Estado se compromete a crear; estas serán, además, fuentes de empleo para la naciente clase, plataforma para la economía nacional reorientada y ventaja evidente para los grupos de influencia ya establecidos. La base política de Costa Rica, a pesar de la nueva élite gerencial continúa siendo la oligarquía cafetalera, algunos de cuyos miembros se desplazan a aquella.

      Atendiendo a la necesidad de la nueva plataforma, surgen al amparo del Estado instituciones de servicio (ICE, CNP, Acueductos y Alcantarillados, etc.) y de crédito (Sistema Bancario Nacional) para favorecer la actividad de los nuevos sectores económicos.

      De 1963 en adelante, la base económica y de infraestructura para la nueva orientación del Estado y la economía queda preparada para los cambios sucesivos del porvenir.

      A partir de ese año, se ingresa en el período del intervencionismo propiciado por el Estado. Podrían sugerirse varias razones que explican el fenómeno: inicialmente, la necesidad de satisfacer las exigencias de nuevos sectores; la nueva orientación de la economía hacia inversiones de alto riesgo que frenan la participación de capital nacional privado, haciendo al Estado actuar como inversionista para preparar el establecimiento de nuevas formas económicas. La intervención estatal se sugiere como compensación ante la incapacidad de la empresa privada para absorber mano de obra creciente. Li fondo socialista de la ideología del partido que ha dominado la Asamblea Legislativa por muchos años.

      Desde 1963, si bien por razones políticas, Costa Rica ingresa en el Mercado Común Centroamericano que busca, en apariencia, la formación de un mercado regional con énfasis en la industria, pero que establece fuerte injerencia extranjera, convirtiendo a Centroamérica en mercado para el consumo de maquinaria industrial y materia prima sintética producidas en el extranjero.

      La industria, convertida en preocupación primordial de la economía, permanece subsidiada por una agricultura que recibe cada vez menos estímulos.

      Diversas políticas han variado el papel del Estado en la economía; a partir de 1970 la tendencia a la tecnocratización hace surgir al estado como empresario, lo que unido al alza en el precio mundial del café y al fraccionamiento de la burguesía según sectores de interés, hizo creer en la necesidad indispensable del intervencionismo estatal en la empresa. Los resultados han sido un gran fracaso.

      En 1978, hubo cierto intento de implantación de teorías neoliberales en materia económica lo que provoca, agravado por crisis mundiales en café y en la política interna de países industrializados, el desface económico de consecuencias graves, resultado del intento de cambiar la estructura intervencionista del Estado. Pueblo y gobierno acostumbrados a la intervención no pueden cambiar fácilmente. La intervención es como un vicio.

      A partir de 1982 se propone la reestructuración del rumbo de la economía mediante la revitalización del agro, alejándose del industrialismo, y utilizando la agroindustria como método de reactivación económica.

2) EVOLUCION DE LA EXPORTACION COSTARRICENSE [<>] [\/] [/\]

      Antes de 1840 Costa Rica permanece aún sin hallar en forma definitiva una vinculación real al mercado internacional. De entre el estrecho panorama de la economía colonial, los diversos productos que intentaron establecerse fracasaron por condiciones adversas; el cacao, por ejemplo, debido a las dificultades de la región -contrabando-; el tabaco provocó un proceso, sobre todo, en el Valle Central Occidental, que sentaría bases para la futura expansión cafetalera. Sin embargo, los intentos fueron inútiles por los estrictos controles coloniales.

      El café mismo representaba una porción mínima de la economía para el año 1833, apenas un 5% de la exportación de ese año, superado ampliamente por la exportación de palo brasil (un 65%), fenómeno explicable debido a lo reciente del cultivo y a las dificultades iniciales de su establecimiento.

      La producción, en cuanto a tierra y mano de obra, favorecía aún el esquema colonial conocido en Costa Rica: explotación por pequeñas parcelas familiares, cuya mano de obra es escasa y cara en vista de lo reducido de la población, y afectada por la localización geográfica de las explotaciones, lejos de los puertos de salida.

      No es sino hasta las transformaciones posteriores a 1840, cuando la tierra empieza a concentrarse y se dota al país de los medios de transporte y producción adecuados, que el café toma auge como producto en el mercado de exportación, aumentando el volumen de la misma hasta 150,000 quintales en 1849 (de 500 quintales en 1832).

      Aparte de las favorables condiciones internas, el elemento activador de la economía de exportación lo es el capital invertido desde el exterior. El fenómeno del crédito toma auge desde 1840, cuando las condiciones lo favorecen; antes, el capital inicial parte de las familias que habían logrado acumular capital durante el período colonial y de aquellos interesados en controlar la distribución del grano, como W. Le Lacheur, quien inicia los contactos con el mercado británico y permite la formación del sistema crediticio que permite a la oligarquía el control de la producción nacional.

      Para la década de 1850 Costa Rica entra de lleno al sistema mundial del modelo agroexportador, cuyas características conviene reseñar.

      Vigente hasta 1930, el modelo agroexportador es resultado de la Revolución industrial, que propició la inclusión de las antiguas regiones coloniales españolas como mercados de importación para excedentes industriales ingleses, y como fuente de materia prima. Costa Rica se convierte en país productor de materia agrícola no indispensable, en cuyo mercado la competencia es alta en cuestión cuantitativa (la competencia del Brasil es desde el inicio factor determinante); la historia de la exportación costarricense en el modelo agroexportador se determina por la exportación casi exclusiva del café, hasta el establecimiento del enclave bananero desde 1880.

      El modelo agroexportador para Costa Rica, como para el resto de América Latina, depende de la variación en la colocación de la mayor cantidad posible de productos; cambios en el ingreso a corto y largo plazo están determinados por la fluctuación del precio y cantidad exportada del producto.

      Asimismo, el sistema productivo nacional está estructurado alrededor de la actividad exportadora: las actividades secundarias que surgen lo hacen como apoyo a la exportación; el mercado interno de consumo es controlado por sectores de la élite dedicados a ello, y se establece una relación de dominación relacionada al capital dado a crédito: el pequeño y mediano productor está sujeto a la concesión del crédito externo distribuido por la oligarquía nacional que así controla las principales esferas de la vida productiva del país. El banano, en cambio, es típico de la relación capitalista en el agro impuesta por transnacionales, siendo caso aparte en el panorama nacional.

      El Estado, a fin de mantener atractiva la llegada del capital necesario para su financiación, propicia el interés extranjero manteniendo políticas tributarias indirectas y reducidas; su único interés es proteger la pequeña industria artesanal nacional.

      El modelo agroexportador impone al país productor las condiciones de producción, distribución y consumo adecuados para favorecer la colocación de sus manufacturas y la mantención de sus fuentes primarias.

      El capital extranjero en Costa Rica, durante los años del modelo agroexportador, proviene de tres fuentes principales. Inglaterra, que propicia el modelo, invierte en la construcción de infraestructura, servicios de financiación y bancos privados; por otro lado, dedica parte del mismo al control de la colocación de productos manufacturados para consumo interno. Es la potencia dominante en la economía hasta mediados del siglo XX. El segundo caso es el capital alemán, al menos desde 1870 cuando las condiciones políticas internas le permiten una apertura al mercado mundial. Se dedica, en la industria cafetalera, al control de los beneficios, encargados del procesamiento del grano hasta su transformación en producto exportable.

      El caso más permanente en materia de inversión lo es, sin duda, el de los Estados Unidos. Influyente desde 1823, a partir de la década de 1850 presiona para expulsar la influencia europea de América; tras el tratado Clayton-Bulwer (1850)Y las negociaciones con Francia por el Canal de Panamá, Estados Unidos mantiene hasta la fecha su lugar como principal fuente de capital e influencia.

      El capital norteamericano entre 1850 y 1930 se dedica en forma general al enclave bananero y a actividades vinculadas a la explotación del mismo.

      La vinculación del capital extranjero con las élites nacionales, como dijimos, se traduce o bien en el control de la estructura productiva por parte de éstas, o en la injerencia relativamente directa en la política nacional.

      La producción, en la época aludida, es bastante estrecha Casi exclusivamente monocultivista hasta 1880, pasa a descansar desde entonces en el cultivo y exportación de dos productos básicos, café y banano, siendo el primero preponderante (75% de la producción nacional en promedio) sobre el banano (17% en promedio).

      Aparte de éstos, los renglones dominantes de la exportación lo son, aunque muy por debajo del 10% del total: cuero, cacao, azúcar, oro, y algo de caucho y carne.

      La vinculación del país a la agricultura es tan fuerte que no cabe pensar en la posibilidad de exportación en otras áreas productivas.

      El mercado de exportación presenta igualmente un panorama bastante regular; Inglaterra es, hasta 1914, mercado básico; a partir de entonces, la presión de Estados Unidos provoca su declinación, salvo en 1930 cuando un 59% de la exportación se destina a Gran Bretaña, debido a la contracción del mercado norteamericano.

      Estados Unidos son en este período el segundo mercado de exportación, llegando al tope en 1920 (71 % del total). Otros mercados, como Alemania y Francia, mantienen un nivel de importancia relativo.

      El mercado centroamericano en general, no alcanza en esta época más allá del 3% (1885) reduciéndose en años posteriores

      En resumen, Costa Rica en el período que se extiende de 1850 a 1930 está condicionada a dos productos de exportación y a dos mercados de colocación. Cualquier otra opción resulta ineficaz como medio de acrecentar el desarrollo del país.

      Desde 1930, a raíz de la crisis internacional que provoca la caída abrupta de los precios del café y el consiguiente desfase económico y social de Costa Rica, y a pesar del intento de proteccionismo a la industria nacional, la contracción del sistema económico impone al país y al área una nueva orientación económica el modelo de sustitución de importaciones.

      El ideario del modelo es la consecución de un desarrollo autosostenido o de crecimiento hacia adentro, desvinculando proporcionalmente la economía del mercado tradicional, especialmente agrícola; de ahí que el impulso se encamina hacia la industria.

      La caída del precio del café infiere directamente en la organización interna de la producción: la mano de obra, salarios y cosechas se reducen afectando directamente la situación social de los países productores.

      Centroamérica resulta fuertemente afectada, debido a la carencia de posibilidades en mercado interno; se da una reducción de la estructura fiscal y financiera, cuyo punto cumbre es 1933.

      Las medidas tomadas, como señalamos, tienden al proteccionismo: "prohibición" del uso de maquinaria industrial en el agro para evitar la desocupación, fomento a la artesanía, y creación de oficinas de protección agrícola.

      La II Guerra Mundial alivia en parte el problema al incrementar la necesidad de materia prima (caucho, fibras sintéticas, aceites naturales) para el esfuerzo bélico.

      La característica principal del modelo de sustitución de importaciones es la creación de la plataforma infraestructural para el desarrollo de la industria, y la creación de un mercado interno que alivie la dependencia de mercados conocidos.

      El proceso, a partir de 1950, tiende a la urbanización acelerada como foco para el desarrollo industrial, lo cual paralelamente induce al abandono del agro como lugar de trabajo, la emigración acelerada hacia ciudades y los problemas de marginalidad ya conocidos.

      En el plano social hace irrupción la nueva capa social de origen medio, preparada para asumir el control y labores burocráticas que la nueva economía impone. La burguesía gerencial surgida con el modelo de sustitución ha sido de sobra analizada en el caso costarricense, por lo que es inútil volver a mencionarla aquí.

      Para Costa Rica, el fenómeno de formación de mercado más acentuado es, como el resto del área, la creación del Mercado Común Centroamericano.

      Ya hemos visto cómo antes de 1950 Centroamérica ocupa un lugar ínfimo en el destino de productos de exportación; a partir de su ingreso en el Mercado Común, el papel de Centroamérica se eleva, para 1970, a un 23% del total exportado y en 1980 a un 31 % del total De hecho, en la actualidad Centroamérica es el segundo mercado de exportación después de Estados Unidos.

      El caso norteamericano después de la II Guerra es la culminación del proceso de control del mercado latinoamericano para el cual se trabajó desde el siglo XIX

      Con la formación y eventual control del Mercado Común Centroamericano (51 % de acciones originales pertenecían a capital extranjero), los Estados Unidos han logrado activar una inversión de capital y colocación de productos en un área -industria- antes inexistente.

Cuadro No.1
Mercados de exportaciones
1880 - 1980


Fuente: Anuarios Estadísticos

      En el cuadro 1 es notable como la Crisis de 1930 contrae abruptamente el mercado norteamericano, permitiendo al europeo levantar su influencia en Costa Rica; en años siguientes, cuando el efecto de la crisis se traslada a Europa, la tendencia es inversa. Otros países a partir de entonces, han tenido que ceder su puesto al mercado del área americana. Alemania, tras desaparecer como mercado en 1940 debido a compromisos de guerra, es actualmente el destino del 12% de la exportación. Inglaterra, desde finales de la década del 1940 ha bajado a menos del 1% del total, desapareciendo casi como país comprador.

      En lo tocante al producto exportado, la tendencia de la economía sigue siendo, a pesar de los esfuerzos por encontrar otra alternativa, básicamente agroexportadora.

Cuadro No.2
Pordcentajes de exportación de café y banano
1880 - 1980


Fuente: Anuarios Estadísticos

      El café continúa a la cabeza de la producción nacional, reduciendo empero su valor porcentual de un 64% en 1930 a un 28% en 1980. El banano ha permanecido relativamente estable, de un 26% (1930) a un 21% (1980); sin embargo, el reciente retiro de las actividades transnacionales del banano en Costa Rica, impondrá un cambio sensible en la forma tradicional del cultivo de exportación.

      Otros productos agrícolas como el azúcar (aumentada tras la salida de Cuba del mercado occidental) o ganaderas, han aparecido en el panorama de exportación costarricense, si bien nunca por encima del 10% del valor total de exportación

      La industria, básicamente manufacturera o de ensamblaje y procesamiento de materias importadas (como ei crudo petrolero), ha aumentado del 6% en 1970 al 16% en 1980, In que muestra la tendencia aún vigente de no propiciar un desarrollo suficientemente amplio para desvincular el mercado costarricense de su dependencia agrícola.

      Las políticas del Estado tienden a producir en este fenómeno un efecto contraproducente, debido al enorme gasto en que se incurre para intentar la implantación de una producción industrial sobre una base eminentemente agrícola: esto, unido al problema de la ineficiencia estatal y el alto índice de burocratización, producen un retraso en el tan buscado desarrollo industrial del país.

      La tendencia más reciente es la de la reforma al papel del Estado en la inversión, así como la implantación combinada de los dos procesos económicos, por medio de la agroindustria como alternativa de desarrollo.

      Pero teniendo en cuenta las condiciones geopolíticas del área centroamericana y el grave problema del endeudamiento con países desarrollados, el panorama no luce brillante para la economía costarricense.

CONCLUSIONES [<>] [\/] [/\]

      Después de haber trazado un somero panorama de las formas de la producción y exportación del mercado costarricense, podemos intentar enumerar nuestras conclusiones.

      La vinculación de Costa Rica con el mercado internacional ha permanecido casi idéntica a lo largo del período analizado. Desde el ingreso de Costa Rica al mercado internacional como país exportador de bienes agrícolas, el país ha atravesado dos etapas de producción el modelo agroexportador y el de sustitución de importaciones; a través de ambos, Costa Rica ha mantenido la base agrícola casi monocultivista que se implantó en el período anterior al siglo XX. El cultivo del banano, que en anos posteriores a 1960 alcanzó casi paridad con el café, debe presumirse en descenso a partir de la década del 1980, aunque falten datos para ello.

      Con la implantación del modelo de sustitución, variaron la forma de distribución de esfuerzos económicos nacionales y extranjeros, así como los rubros de producción; sin embargo, la estructura básica de la producción continúa apoyada en el agro, especialmente en el cultivo cafetalero.

      Los defectos y contradicciones de la industria costarricense deben buscarse en dicha estructura productiva, que carga el subsidio de la industria sobre la agricultura y olvida incrementar más efectivamente la última. Desde este ángulo, la idea reciente de la agroindustria parece ser la opción más conveniente.

      Han de tenerse en cuenta, además, las características de la vinculación al mercado internacional, no como fuente de desarrollo, sino como origen de subdesarrollo, y concluir que Costa Rica está inmersa en la misma situación de explotación, por interdependencia, del resto de países del Tercer Mundo, productores de materia prima y consumidores de materia elaborada.

      En cuanto a la producción, podemos reconocer que el paso de un modelo a otro logró efectivamente la reducción de la vinculación monocultivista de Costa Rica; el café, porcentualmente ha reducido su importancia como producto nacional esencial para la economía del país, aunque conserve su rango de principal fuente de ingresos del país.

      La diversificación agrícola promovida por el modelo de sustitución de importaciones ha sido, desde ese punto de vista, exitosa. En lo referente a la promoción de la industria, ya hemos anotado su debilidad principal, aunque como alternativa haya también aumentado su peso en la estructura de la producción.

      Sin embargo en vista de lo dicho, Costa Rica está ligada a largo plazo a la dependencia agrícola; las posibilidades del desarrollo industrial dependen de una adecuada reforma de la orientación estatal, del problema de la deuda externa, factores todos que presentan de una u otra forma períodos de crisis regulares El desarrollo económico del país, por ejemplo, desde sus inicios ha sido inducido por la inyección del capital extranjero, lo cual permite reconocer una de las deficiencias estructurales más marcadas del sistema.

      En cuanto al problema de la reforma de la orientación estatal, a propósito del exceso del intervencionismo de Estado, cabe mencionar dos conclusiones iniciales, que dependerían en mucho del estudio de la estructura del Estado costarricense, que no ha sido posible abordar aquí.

      En primer lugar, cabe pensar en dos opciones a tomar en vista del exceso de la actual labor estatal; se profundiza en la socialización de la orientación de la economía, a fin de redistribuir las relaciones y fuerzas productivas de la sociedad costarricense, cosa improbable en vista de la poca vocación ideológica del costarricense en ese sentido, y de su vinculación político-económica con Estados Unidos; o bien, se reforma la orientación del Estado, haciendo correcciones de hecho tendientes al reformismo social cristiano o al neoliberalismo económico, para destinar un papel mayor a la privatización de ciertos aspectos de la vida económica nacional.

      Es nuestra opinión que esta última opción está de hecho prevaleciendo entre los círculos políticos vinculados a la organización de la economía nacional. La tendencia a seguir, de continuar la corriente actual, es la reforma del Estado liberándolo de su participación en empresas para las cuales la acción del sector privado está más capacitado, y orientándolo a una labor de planificación de las políticas económicas, así como la fijación y vigilancia de las directrices según las cuales debe orientarse el esfuerzo privado, en vista de la mejor distribución de los beneficios entre todos los miembros de la sociedad.


Bibliografía [<>] [\/] [/\]

Dirección General de Estadística y Censos
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Indice [<>] [\/] [/\]

[-] INTRODUCCION
[1] CONCEPTOS GENERALES DE LA ECONOMIA COSTARRICENSE
[2] EVOLUCION DE LA EXPORTACION COSTARRICENSE
[-] CONCLUSIONES

Bibliografía
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Acerca del autor [<>] [\/] [/\]

Dino Starcevic Rivera: Candidato al Bachillerato en Historia. Colegio Stvdivm Generale Costarricense. U.A.C.A.

[mailto] Dino Starcevic Rivera <autores@uaca.ac.cr>


Acerca de este documento [<>] [\/] [/\]

Referencia: Starcevic Rivera, Dino: Esbozo histórico de la exportación en Costa Rica 1821-1980, Revista Acta Académica, Universidad Autónoma de Centro América, Número 1, pp [135-142], ISSN 1017-7507, Febrero 1987.
Internet: http://www.uaca.ac.cr/acta/1987feb/dstarcev.htm
Autor: Dino Starcevic Rivera <autores@uaca.ac.cr>
Contacto: Apdo 7637-1000, San José Costa Rica
Tel: (506) 234-0701       Fax: (506) 224-0391
Revisión: UACA, Enero 1998
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